MÚSICA EN BRANCO

CLIENTE: MUSEO VERBUM. CONCELLO DE VIGO

FECHA: MARZO 2011

COMISARIADO: SINSALAUDIO

CONCEPTO: Exposición e Instalación sonora

¿Por qué una canción tiene esa "otra" dimensión espacial y aural que nos marca de por vida? Todas las artes potencian esa capacidad sensorial, pero en la música, más bien en el sonido, está muy desarrollada. Una lectura podría estar en que al sonido no puedes darle la espalda y te persigue, aún, cuando lo has perdido "de oido".

En la "escucha" participan todos nuestros sentidos, siempre en estado de alerta por más que nosotros intentemos desconectarlos. Un olor, un roce, el calor ambiental, los otros sonidos del entorno y por supuesto, la vista que te lleva a todas partes, la musica en directo, acústica o amplificada, pero también la grabada, participa de esa sucesión de percepciones que, en buena parte, inciden todavía más en nuestra memoria.

A partir de ese pequeño gran tesoro que se oculta en nuestro "disco duro", el Museo Verbum y el Festival Sinsal han decidido escribir durante el año 2010, Año internacional de la música, la Memoria Musical de Vigo. Se trata de un trabajo de campo, de investigación, donde cada persona además de aportar su recuerdo personal sobre una melodía, también participe en un homenaje colectivo a esos sonidos encadenados que tan buenos recuerdos nos han dejado. "Música en Branco, memoria dunha cidade" es una exposición abierta, en constante progresión, sin fecha de caducidad, aunque nosotros durante unos días intentemos encerrar en un altavoz algunos recuerdos.

EN LA PRENSA:

Memoria musical de una ciudad: Una exposición reúne las canciones favoritas de los vigueses (El País)

Desde el politono del móvil y los discos compactos de la guantera del coche, a las personas que guardan como tesoros colecciones de discos en su casa. A veces, la música se convierte en el elemento que define al que la elige y hay quien, simplemente, no puede vivir sin ella. A todas horas nos envuelven canciones, que el tiempo acaba pegando a los acontecimientos que registra el disco duro de la memoria. Y la experiencia misma de la música, como los conciertos en directo, es una fuente de vivencias. En lo que mueve al que compra un disco o se lo descarga, en quien recorre miles de kilómetros para ir a un festival y en las horas de cola esperando para entrar en un estadio también han pensado los miembros del colectivo Sinsalaudio para montar la exposición interactiva Música en branco. Memoria dunha cidade, que ayer se inauguró en el Museo Verbum de Vigo.

El pasado verano, los integrantes del proyecto empezaron a peinar Vigo grabadora en ristre. En salas de conciertos, festivales, museos, tiendas y calles lanzaron una pregunta: "¿Cuál es la banda sonora de tu vida?" Desde entonces, han reunido medio millar de respuestas. Aproximadamente la mitad se pueden escuchar, acompañadas de la referencia musical que corresponde a cada caso, en los seis grandes altavoces incrustados en peanas, como artefactos artísticos, que permanecen a disposición del público en el vestíbulo principal del museo ubicado en Samil.

La invitación no solo es a la escucha, sino a la participación total. La idea es que los asistentes sigan completando el mapa emocional durante el mes de marzo; para ello, el personal de sala cuenta con grabadoras a su disposición para que quien quiera deje constancia de aquella canción que le recuerda a algo. Los comentarios irán ampliando progresivamente la muestra, al igual que los que se sumen en las itinerancias futuras de los altavoces. Y además, las instalaciones cuentan con espacios en sus laterales para que llenen las firmas y dedicatorias del público, como hacen los artistas para sus fans entre bambalinas.

El proyecto está inspirado en la pieza Radio Memory (2005) del artista Brandon LaBelle. "La hemos reformulado como obra colectiva para reivindicar el lugar de la música en nuestro patrimonio histórico", explica el comisario de la muestra, Julio Gómez, a la vez director del Festival Sinsal, el evento musical que constituye la actividad principal del colectivo homónimo desde 2003, primero en Vigo y, en la actualidad, en varias ciudades gallegas.

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